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日志


11月18日

DECRETO DE NUEVA PLANTA

Los Decretos de Nueva Planta son un conjunto de decretos con los cuales cambió la organización territorial de los reinos de la Corona de Aragón, que habían luchado contra Felipe V de España en la Guerra de Sucesión Española.

Fueron promulgados por Felipe de Anjou pretendiente de la Casa de Borbón, tras su victoria en la Guerra de Sucesión sobre el Archiduque Carlos de Austria, pretendiente de la Casa de Austria. La Corona de Aragón había sido partidaria de este último y los reinos de Castilla y Navarra apoyaron al pretendiente borbónico. Los Decretos de Nueva Planta, excepto en el Valle de Arán, Navarra y en las Provincias Vascongadas, terminaron con la tradición confederalista que habían tenido los monarcas de la Casa de Austria en España y tuvieron la finalidad y el efecto de castigar a los que se habían alineado en contra del pretendiente borbónico, que pasó a reinar con el nombre de Felipe V. Abolieron los antiguos fueros propios de los reinos y condados de la Corona de Aragón (excepto en el Valle de Arán) y extendieron la organización administrativa del Reino de Castilla y el uso del castellano a estos territorios, siguiendo el modelo centralista de los Borbones franceses.

Los decretos de Valencia y Aragón se publicaron el 29 de junio de 1707, teniendo como resultado la abolición de una parte del derecho civil y privado particulares de los reinos de Valencia y de Aragón. .

El 13 de abril de 1711 se dictó un segundo decreto por el que se restablecía parte del derecho aragonés otorgándose una nueva organización planta a la Audiencia de Zaragoza. En el caso de Aragón la asimilación castellana fue más fácil, puesto que el idioma propio ya había sido absorbido por aquel entonces por el castellano en la parte sur del territorio.

El tercero, el de Mallorca se publicó el 28 de noviembre de 1715, siendo más complaciente y fruto de una actitud más negociadora.

El cuarto decreto que afectaba sólo a Cataluña se dictó el 16 de enero de 1716 y como fue el territorio que mostró más resistencia fueron también los más duros. Abolían la Generalitat de Cataluña, las Cortes, el Consejo de Ciento. Además se sustituía al virrey por un capitán general y se dividía Cataluña en corregidurías, como Castilla y no en las tradicionales vegueries. Se estableció el catastro gravando propiedades urbanas y rurales y los beneficios del trabajo, el comercio y la industria. Igualmente, el idioma oficial dejó de ser el catalán y fue sustituido por el castellano, aplicándose desde entonces obligatoriamente en las escuelas y juzgados. También se cerraron las universidades catalanas que apoyaron al archiduque Carlos, trasladándose a Cervera, que se había mantenido fiel a Felipe V.

El decreto de 1716, que suprimió las instituciones políticas de Cataluña, no afectó al régimen político-administrativo del Valle de Arán y, por eso, no fue éste incorporado a ninguno de los nuevos corregimientos en que se dividió el Principado de Cataluña.

Por decreto del 9 de Octubre próximo fuí servido decir

que habiendo con la asistencia divina i justicia de mi causa pacificado enteramente mis armas el Principado de Cataluña tocaba a mi soberania establecer gobierno a él y dar providencias para que sus moradores vivan en paz, quietud y abundancia: por cuyo bien, habiendo precedido madura deliberación y consulta de ministros de mi mayor confianza he resuelto que en el referido Principado se forme una Audiencia, en la cual presida el Capitan General o Comandante General de mis armas de manera que los despachos, despues de empezar con mi dictado, prosigan en su nombre: el cual Capìtán General o Comandante ha de tener voto solamente en las cosas del gobierno y esto hallándose presente en la Audiencia: debiendo en motivaciones de oficios y cosas graves el Regente avisarle un dia antes de lo que ha de tratar(...) 4. Las causas en la Real Audiencia se sustanciaran en lengua castellana y para que por la mayor satisfacción de las partes los incidentes de las causas se traten con la mayor deliberación, mando que todas las peticiones, presentación de instrumentos y lo demás que se ofreciere se haga en las salas; para lo corriente y público se tengan audiencia pública lunes, miercoles y viernes cada semana en una de ellas por turno de mesas. (...) II. Me dará cuenta la Audiencia de los dia feriados que habia en la Antigua Cataluña para establecer los que ha de haber y mientras no se resolviesen, observará los de antes menos los que llaman estivales. (...) 37. Todos los demás oficios que habia antes en el Principado, temporales, perpetuos y todos los comunes no expresados en este mi Real Decreto quedan suprimidos y extintos; y lo que a ellos estaba encomendado, si fuese pertinente a Justicia o Gobierno correrá en adelante a cargo de la Audiencia, y si fuese perteneciente a Rentas y Hacienda ha de quedar a cargo del Intendente o de la persona o personas que yo disputare para esto. (...) 39. Por los inconvenientes que se ha experimentado en los somatenes y juntas de gente armada que no haya tales somatenes ni otras juntas de gente armada so pena de ser tratados como sediciosos los que concurrieren o intervinieren.

Normas de actuación que el gobierno de Felipe V envia en 1714 a los corregidores de Catalunya

"Instrucción secreta de algunas cosas que deben tener presente los Corregidores del principado de Cataluña por el ejercicio de sus empleos".

Primero. Ha de tener gran cuidado el Corregidor en observar los Bandos de Prohibición de Armas, sin dispensar en esto cosa alguna.

Segundo.  Ha de observar lo mismo respecto a las conversaciones de novedades y cosas contra el servicio de su Magestad y cualquier novedad que de esto hubiese (por ligera que sea) de cuenta al Gobernador Capitán General.

Tercero.  Ha de observar con el mismo cuidado, si hacen juntas o salen a los montes a tenerlas algunos vecinos de los lugares.

Quarto.  Ha de hacer guardar puntualmente que no se junten gremios ni consejos sin su asistencia o la de persona que diputare.

    Quinto.   Ha de hacer practicable lo mas que pudiere los caminos, y si pareciera que pudieran abrirse algunos nuevos, dará cuenta de ello al Governador Capitán General y Audiencia, para que se de la Providencia que convenga.

Sexto.  Pondrá el mayor cuidado en introducir la lengua castellana, a cuyo fin dará las providencias mas templadas y disimuladas para que se consiga el efecto, sin que se note el cuidado.

 

Mallorca resistió hasta 1715. Menorca continuó en mano de los ingleses hasta 1802.

Los comandantes del ejercito de ocupación, sistematicamente, fueron desmantelando las instutuciones de Catalunya.   Las Corts catalanes (1000-1714), la Generalitat de Catalunya y el Consell de Cent, fueron sustituidas con una Real Junta Superior de Justicia y Gobierno Provisional, que presidía José Patiño.

Los inmuebles y las actividades economicas, fueron grabados con un nuevo impuesto, el Real Cadastro.

Se cerró la Casa de la Moneda, la Universidad de Barcelona y los Estuios Generales del Principado.

Las casas de los Cabecillas de la resistencia, fuerron expoliadas, demolidas o convertidas en cuarteles.

La represion se cebó sobre el pais de una manera brutal, hasta el extremo que a la población solo se le permitía tener un solo cuchillo para cortar el pan, pero firmemente enganchado a la mesa de comer. (de ahi que los platos tradicionales catalanes, no se necesitan cuchillos para comer, carn d'olla, butifarra, etc).

Los castillos ancestrales, patrimonio de Catalunya, derruidos.

El barrio de la Ribera, de Barcelona, fue demolido y arrasado para contruir la ciudadela, que era una fortificación militar.

El castillo de Montjuic, se convirtió en un castillo de represión el único castillo de una ciudad que sus cañones apuntan a la propia ciudad.

 

     

        Barcelona  antes de 1714                                                                     Barcelona después de 1714

 

Actualmente tanto en la ubicación de la Ciudadela, como en el Castillo de Montjuic, sigue habiendo presencia militar.

 

lista cronologica de los Condes de Barcelona

REYES DE FRANCIA

Carlomagno

801                                          hijo de Pepino el Breve

 

CONDES FRANCOS NO HEREDITARIOS

Berà

801-820                                  

 

Rampó

820-826

 

Bernat de Septimania

826-832                                   1º vez

 

Berenguer de Tolosa

832-835

 

Bernat de Septimania      

835-844                                                                      2º vez

 

Sunifred I

844-848

 

Guillem de Septimania

848-850

 

Alerán i Isembard

850-852

 

Odalric

852-858

Odalric accede al condado de Barcelona en el 852, tras la muerte de Alerán en los combates contra los musulmanes. Nuevamente las disputas internas del reino franco van a incidir en la marcha del condado, ya que Carlos el Calvo (rey franco) va a solicitar ayuda a Odalric, para luchar contra su hermano Luis el Germánico (Luis I), tratando de controlar la Aquitania. A pesar de la victoria inicial de Carlos el Calvo, la irrupción de otro hermano, Pipino II, tratando de hacerse con el control de la Aquitania, complicará más la situación. No obstante Carlos el Calvo consiguió imponerse, con la ayuda de los nobles de la Aquitania, a cambio de prometerles ser un reino propio, que heredaría uno de los hijos de Carlos el Calvo. En todas estas vicisitudes, Odalric estuvo al lado de Carlos el Calvo.  Sin embargo la desconfianza de Carlos el Calvo hacia Odalric, va a empezar a crecer cuando, Odalric sea incapaz de hacer frente a unas incursiones musulmanas en 856 que, tomarán algunas plazas en el condado de Barcelona 

Hunifred

858-864

 

Bernat de Gothia

864-878

 

 

CONDES INDEPENDIENTES

Guifré I “el pilós”

878-898                                   hijo de Seniofredo

 

Guifré II o Borrell I   

         

898-912                                                                      hijo de Wifred I

 

Suniario o Sunyer I

912-954                                                                      hijo de Wifred I

 

Borrell II

954-992                                                                      hijo de Suniario

 

Miro  

                                     

956-966                                                                      hijo de Suniario, hermano de Borrell II  con el que gobernó conjuntamente

Gobernó a la muerte de su padre en 947 junto con su hermano Borrell II, con quien se supone que se repartío las funciones de gobierno. Así, fue Borrell II quien se encargó de las cuestiones militares y de política exterior, mientras Miró se encargó de las funciones internas del condado, y más concretamente de la ciudad de Barcelona. Miró hizo donaciones a los monasterios de Sant Cugat del Vallès, Sant Joan de les Abadesses y RipollDurante su reinado se cree que construyó el Riego Condal de Barcelona, canal que llevaba las aguas del río Besòs hasta la muralla de Barcelona.

 

Ramón Borrell III    

            

992-1018                                                                  hijo de Borrell II

 

Berenguer Ramon I “el corvat”

1018-1035                                                              hijo de Borrell III

 

Ramon Berenguer I “el  vell”

1035-1076                                                              hijo de Berenguer Ramon I

 

Berenguer Ramon II “el fraticida”

1076-1082                                                              hijo de Ramon Bereguer I

Nació en 1053 o 1054, sucedió a su padre Ramón Berenguer el Viejo en 1076. Los gemelos no estaba de acuerdo y dividieron sus posesiones contra la voluntad de su padre. Ramón Berenguer II murió mientras cazar en un bosque el 5 de diciembre, 1082. Su hermano, quien se hizo único conde de Cataluña, era, según la opinión popular, el matador de su hermano.  En el decenio de los ochenta, el envolvimiento de Berenguer Ramón en las disputas de las taifas moras creó un conflicto entre él y El Cid. En la guerra siguiente, el Cid encarceló el conde dos veces.  Su vida en los noventa es desconocida. Unos nobles catalanes lo acusaron del asesinato de su hermano, así su apodo el Fratricida. Su culpa fue determinado por un combate, que perdió. Después de perder, fue al Jerusalén, como peregrino o cruzado. Murió ahí entre 1097 y 1099, Ramón Berenguer III, su sobrino, lo sucedió.

 

Ramon Berenguer II “el cap d'estopa”

1082-1096                                                              hijo de Ramon Berenguer I

 

Ramon Berenguer III “el gran”

1096-1131                                                              hijo de Ramon Berenguer II

 

Ramon Berenguer IV “el sant”

1131-1162                                                              hijo de Ramon Berenguer III

 

CONDES BARCELONA Y REINO DE ARAGON

Alfons I "el cast" (Alfonso II de Aragon)

1162-1196                                                              hijo de Ramon Berenguer IV

 

Pere I "el catolic" (Pedro II de Aragón)

1213-1276                                                              hijo de Alfons I

 

Jaume I "el conqueridor"

1276-1285                                                              hijo de Pere I

 

Pere II "el gran"  (Pedro III de Aragon)

1285-1291                                                              hijo de Jaume I

 

Alfons II (Alfonso III de Aragon)

1291-1327                                                              hijo de Pere II

 

Jaume II

 

1327-1335                                                              hijo de Pere II

 

Alfons III "el benigne" (Alfonso IV de Aragon)

1335-1387                                                              hijo de Jaume II

 

Pere III "el ceremonios" (Pedro IV de Aragon)

1387-1396                                                              hijo de Alfonso III

 

Joan I "el caçador"

1396-1410                                                              hijo de Pere III

 

Marti I “el humà”

1396-1410                                                              hijo de Pere III

 

INTERREGNO

1410-1412                                                              El rey Marti I murió sin descendencia

 

Ferran I de trastàmara

1412-1416                                                              sobrino de Martí I

 

Alfons IV "el magnànim" (Alfonso V de Aragon)

1416-1458                                                              hijo de Ferran I

 

Joan II

1458-1479                                                              hijo de Ferran I

 

Enrique IV de Castilla

1462-1463                                                              PRETENDIENTE

 

Renato d’Anjou

1467-1470                               PRETENDIENTE

 

Pedro de Portugal (autotitulado Pere IV)

1464-1466                                                              PRETENDIENTE

 

Ferran II (Fernando V de Castilla) “el catolic”

1479-1516                                                              hijo de Joan II

 

UNION DINASTICA DE LA CORONA DE ARAGON CON CASTILLA

Carlos I (Carlos V de Austria)

1516-1556                                                              sobrino de Ferran II

 

Felipe I (Felipe II de España)

1556-1598                                                              hijo de Carlos I

 

Felipe II (Felipe III de España)

1598-1621                                                              hijo de Felipe I

 

Felipe III (Felipe IV de España)

1621-1641                                                              hijo de Felipe II

 

GUERRA DEL SEGADORS

 

Luis I (Luis XIII de Francia)

1641-1643                                                           

 

Luis II (Luis XIV de Francia)

1643-1652                                       hijo de Luis XIII

 

PAZ DE LOS PIRINEOS

se devuelve el condado a los Austrias, perdiendo la Catalunya nord

 

Felipe III (Felipe IV de España)

1652-1665                                                              hijo de Felipe II

 

Carlos II “el hechizado”

1665-1700                           hijo de Felipe III

 

GUERRA DE SUCESION

1701-1714

 

Felipe IV “el capullo” (Felipe V de España)        

    

1700-1746                                                              sobrino de Luis XIV (casa Borbon)

 

Fernando III (Fernando VI de España)

                     

1746-1759                               hijo de Felipe IV                    

 

Carlos III  

                              

1759-1788                              hijo de Felipe IV

 

Carlos IV

1788-1808                                                              hijo de Carlos III

 

José I

1808-1813                                                              hermano de Napoleón (casa Bonaparte)

 

Fernando IV  (Fernando VII de España)

1813-1833                                                              hijo de Carlos IV (casa Borbon)

 

Isabel I (Isabel II de España) 

1833-1868                                                              hija de Fernando IV

Importante aumento de población de Barcelona por la inmigración procedente de toda España, como consecuencia de la incipiente industrialización,

Creación de la primera vía férrea que comunica Barcelona y Mataró (1848)

 

 

Amadeo I

1870-1873                                                              (casa de Saboia)

 

Alfonso V (Alfonso XII de España)

 

1874-1885                                                              hijo de Isabel I (casa Borbon)

 

Alfonso VI (Alfonso XIII de España)

1886-1941                                                              hijo de Alfonso XII

revuelta social en Barcelona (1909) "SETMANA TRAGICA"

 

Juan III  de Borbon

1941-1993                               hijo de Alfonso XIII

 Rey de España en el exilio como Juan III a partir de 1941; tras renunciar a sus derechos dinásticos (1977) conservó hasta su muerte (1993) el título de Conde de Barcelona.

 

Juan Carlos I

1993-                                       hijo de Juan III de Borbon

 

11月6日

el consell de cent

1249 El 7 de abril Jaime I nombra a cuatro prohombres de la ciudad como paers (hombres de paz), asistidos por ocho consellers. Es el inicio del sistema del gobierno municipal de Barcelona. El 27 de julio, el Rey confirma el nombramiento anterior y establece un sistema a través del cual estos cargos pueden ser renovados anualmente.


1258 Tiene lugar el reconocimiento oficial por parte de la Corona de la agrupación de armadores y mercaderes que residían en el barrio marítimo, agrupada bajo la denominación de Universitat dels Prohoms de Ribera.

1265 Jaime I establece en cien el número de miembros del Consell de Cent, que desde entonces variará a lo largo del tiempo su número de jurados, pero no su denominación.

Supuesto retrato de Jaime I

© MNAC. Servei Fotogràfic
(Calveras, Mérida, Sagristà)
 

1266 Jaime I otorga el privilegio por el cual el Consell de Cent recibe la potestad para participar en el nombramiento de los cónsules de catalanes, encargados de la protección de los mercaderes de la Corona de Aragón en las plazas mercantiles de ultramar.

1282 Dan comienzo los trabajos de construcción de las Drassanes.

1284 El 11 de enero, Pedro II el Grande, hijo de Jaime I, otorga a la ciudad el privilegio denominado Recognoverunt proceres, que significa la consolidación de la institución de gobierno del Consell de Cent.

1299 Se coloca la primera piedra de la nueva Catedral gótica.


1330 Se inicia la construcción de la iglesia de Santa Maria del Mar, inaugurada en 1380, bajo la dirección de Berenguer de Montagut.

1339 Se crea el cargo del mostasaf, oficial encargado del avituallamiento de los mercados públicos.

1347 Se funda el Consolat de Mar, según el modelo valenciano.

1350 Se inicia la construcción del edificio de la Llotja.

1359 Dan comienzo los trabajos de construcción de las terceras murallas durante el reinado de Pedro III el Ceremonioso. También se inicia la construcción del Saló del Tinell, bajo la dirección de Guillem Carbonell, en el Palau Reial Major.

1373 Se inaugura del Saló de Cent en la nueva Casa de la Ciutat.

Escudo neogótico de Barcelona que preside el Saló de Cent.

© Pere Vivas  

1386 Pedro el Ceremonioso otorga el privilegio que establece en seis el número de consellers, con igual representación numérica de mercaderes y menestrales que de ciudadanos honrados, asesorados por el Consell de Cent.

1388 Juan I revoca el privilegio otorgado por su padre Pedro III y otorga a los ciudadanos honrados las cinco conselleries del gobierno de la ciudad.

1391 El Call es asaltado. La destrucción física del barrio judío y el asesinato y la conversión forzosa de sus miembros supuso la desaparición de la comunidad judía en Barcelona.


1401 El gobierno de la ciudad crea el banco llamado Taula de Canvi i Comuns Dipòsits de Barcelona ante la necesidad de disponer de recursos y de luchar contra la deuda municipal. Este mismo año también se crea el Hospital de la Santa Creu

1453 Alfonso el Magn‡nimo suspende el sistema tradicional de elección de consellers y nombra directamente a los cinco magistrados entre los miembros del partido popular de la Busca.

1455 Alfonso el Magn‡nimo otorga un nuevo privilegio que establece en cinco los consellers, con representación de los ciudadanos honrados en la primera y la segunda conselleries, un mercader en la tercera, un artista en la cuarta y un menestral en la quinta. Amplía el número de jurados del Consell de Cent a 128

 

1462 Estalla la Guerra Civil catalana, que durará hasta 1472, en la que el Consell de Cent y la Generalitat, otra vez en manos de la oligarqu'a (la Biga), se rebelan contra Juan II, que es despose'do de la corona.

1487 Se establece el Tribunal de la Inquisición en Cataluña..

1493 Fernando el Católico reduce a cinco el número de consellers (tres ciudadanos honrados, un mercader y, por turnos, un artista o un menestral). El Consell de Cent se amplía a 144 jurados.

1498 Se introduce el sistema insaculatorio para todos los cargos y magistraturas municipales.


1527 Dan comienzo las obras de construcción de la muralla de mar.

1640 En el contexto de la Guerra dels Segadors, el gobierno municipal amplía a seis los consellers, haciendo realidad una reivindicación de los estamentos populares desde los tiempos de Pedro el Ceremonioso.

Detalle del libro
"Dels dits i fets memorables"

© Pere Vivas  

1663 Felipe IV de Castilla concede un nuevo privilegio que ratifica el número de seis consellers y da entrada a un militar entre sus miembros.


1716 Se ordena el Decreto de Nueva Planta, que supone, entre otros, la supresión del régimen de gobierno del Consell de Cent y la implantación de un sistema de administración de la ciudad de transición hacia la instauración del Ayuntamiento según el modelo castellano.

Los escudos real y municipal presiden la antigua entrada al Ayuntamiento por la calle Ciutat.

© Eva Guillamet  

1760 Se presenta el memorial de greuges al rey Carlos III, con la participación destacada del Ayuntamiento de Barcelona, en el que se reivindica la inspiración política de las instituciones abolidas con la Nueva Planta.


1812 La promulgación de la primera Constitución en Cádiz supone la instauración de un régimen de gobierno municipal, vigente durante unos pocos meses antes de la reinstauración del régimen absolutista de Fernando VII.

1820 Con el inicio del Trienio Liberal, se restablece la Constitución de Cádiz y Barcelona vuelve a disfrutar de una institución municipal potente hasta la restauración del sistema absolutista en 1824.

1831 Se inician los trabajos de reforma y ampliación de la Casa de la Ciutat, bajo la dirección del maestro de obras municipal Josep Mas i Vila. Los trabajos se prolongan durante veinte años.

La antigua entrada a la Casa de la Ciutat antes de la construcción del edificio neoclásico de la plaza Sant Jaume.

© MHCB  

1833 Se implanta la división provincial en España.

1834 Se promulga el Estatuto Real, que inaugura un nuevo marco político en España. Con el inicio de la revolución liberal, el Ayuntamiento de Barcelona experimenta un periodo de efervescencia municipalista ligada a los consistorios progresistas, que lleva en 1840 a la revolución de las ciudades españolas contra la promulgación de la ley municipal conservadora.

1844 Con el ascenso al poder del partido moderado, se aprueba la ley municipal conservadora de 1840, que suprima el carácter representativo de los municipios y estableca un sistema de elección censatario en lugar del sufragio universal indirecto.

1854 Se celebran elecciones municipales durante el mes de noviembre, según la ley electoral liberal de febrero de 1823, reinstaurada a raíz del ascenso del partido progresista.

El Saló de Cent, donde el 17 de agosto de 1373 se celebró el primer Consell de Cent.

© Pere Vivas  

1870 Se promulga la ley municipal del Sexenio revolucionario, que dota a los consistorios de las grandes ciudades, como Barcelona, de una amplia representatividad popular y más competencias ejecutivas.

1877 Se promulga la ley municipal conservadora que rige el marco político local durante el período de la Restauración. Las competencias y la representatividad democrática de los consistorios quedan sensiblemente reducidas, sujetas a las prácticas caciquistas de los dos partidos que se alternan en el poder. Se potencia la figura del alcalde (por nombramiento del gobierno) ante el consejo plenario.

1890 Se instaura el sufragio universal masculino en el sistema electivo.

1899 Se limpia el censo electoral durante la alcaldía del Dr. Robert.


1901 Los republicanos y catalanistas vencen ante los partidos caciquistas en las elecciones municipales de noviembre. Dos años después, el partido republicano triunfa ampliamente en las nuevas elecciones municipales, pese a que el alcalde es nombrado por real orden.

1923 Después de la instauración de la dictadura militar de Primo de Rivera, se suspende el consistorio democrático. Son nombrados concejales los miembros del partido de la Unión Patriática creada por el dictador.

1931 Con las elecciones del 14 de abril, los republicanos acceden al gobierno de la ciudad y proclaman, desde el balcón de la Casa de la Ciutat, la República catalana .

1939 Inmediatamente después de la ocupación franquista de la ciudad, los consistorios democráticos son suspendidos y sus miembros son elegidos, a partir de este momento, gubernativamente.

© Pere Vivas

1960 Se aprueba la Carta Municipal en tiempos de la alcaldía de Josep M. de Porcioles, que sirve de marco legal para la expansión urbanística durante los años del desarrollismo.

1974 Se crea la Corporación Metropolitana de Barcelona, disuelta el 4 de abril de 1987.

1979 El 3 de abril se celebran las primeras elecciones municipales después de la reinstauración de la democracia en España. Vencen los partidos de izquierdas. Narcís Serra es nombrado primer alcalde de Barcelona durante la democracia.

1998 Se aprueba la Carta Municipal, ley especial para la ciudad de Barcelona

descubrimiento arqueologico BCN

a finales del año 2005, en el Parc de la Ciutadella, a raiz de unas obras de adecuación del regadío del parque, se descubrió lo que podian ser los restos de la puerta de entrada a Barcelona por el "cuarter del Mar", la puerta comercial de Barcelona, hallándose en las mismas, restos de munición, un escudo de la ciudad de Barcelona de hace 400 años y un saco con 450 monedas del siglo XVIII.
            
Las monedas, que se descubrieron en una alcantarilla bajo la puerta, datan de 1708 y 1709 y son de bronce. Se sospecha que fueron escondidas por alguien durante la guerra de 1714. Antoni Nicolau, director del Museu d'Història, destacó la importancia del hallazgo porque no es habitual encontrar un tesoro como este.
 

El escudo, por su parte, es de finales del siglo XVI o principios del XVII y se descubrió en el exterior de un pozo, cerca de la alcantarilla, y pudo tener relación con el Consell de Cent de la época. También se encontraron proyectiles de unos 11 kilos lanzados por las tropas borbónicas durante el asalto a Barcelona. Esta puerta con su baluarte, fue la mas castigada en el asalto a Barcelona por las tropas francesas y castellanas en 1714.
 
La puerta de Sant Daniel fue derribada en 1715 para para la construccion del cuartel de la Ciutadella.
 
 
este descubrimiento es de vital importancia para conocer mas la vida de la ciudad y su historia.
 
 

11月5日

aislamiento y capitulacion de Catalunya

Situación política previa

Carlos II El Hechizado
Carlos II El Hechizado

El último rey de España de la casa de Habsburgo, Carlos II el Hechizado, impotente y enfermizo, murió en 1700 sin dejar descendencia. Durante los años previos a la muerte de Carlos II, la cuestión de la sucesión a la corona española comenzó a pesar en la política internacional europea y se hizo evidente que España y su imperio constituía un trofeo tentador para las distintas monarquías europeas. Tanto Luis XIV de Francia como el emperador Leopoldo I estaban casados con infantas españolas hijas de Felipe IV, por lo que ambos alegaban derechos a la sucesión española (las madres de ambos eran hijas de Felipe III).

A través de su madre, María Teresa de Austria, una hermana mayor de Carlos II, el Delfín, único hijo legítimo de Luis XIV, era el heredero más directo, pero era una elección problemática: como heredero también al trono francés, si reunía ambas coronas, hubiese significado, en la práctica, una anexión de España y su vasto imperio colonial por parte de Francia, en un momento en el que Francia era una potencia lo suficientemente fuerte como para poder imponerse como potencia hegemónica en Europa. Como consecuencia de ello, Inglaterra y Holanda veían con recelo las consecuencias que pudiera tener el que España y Francia quedasen unidas en la misma casa real y el peligro que para sus intereses pudiera suponer la emergencia de una potencia de tal orden. Los candidatos alternativos eran el emperador Leopoldo I de Austria, un primo hermano de Carlos II, y el Príncipe Elector José Fernando de Baviera. El primero de ellos también ofrecía problemas formidables, puesto que su elección como heredero hubiese reunido de nuevo el imperio Habsburgo del siglo XVI (deshecho por la división de la herencia de Carlos V entre Felipe II de España y Fernando de Austria). Por ello Francia temía que volviese a repetirse la situación de los tiempos de Carlos I de España, en la que el eje España-Austria aisló fatalmente a Francia. Aunque tanto Leopoldo como Luis estaban dispuestos a transferir sus pretensiones al trono a miembros más jóvenes de su familia (Luis al hijo más joven del Delfín de Francia, Felipe de Anjou, y Leopoldo a su hijo menor, el Archiduque Carlos de Austria) la elección del candidato bávaro parecía la opción menos amenazante para las potencias europeas. Como resultado, José Fernando de Baviera era la elección preferida por Inglaterra y Holanda.

Francia e Inglaterra, inmersos en la guerra de la Gran Alianza, pactaron la aceptación de José Fernando de Baviera como heredero al trono español. Para evitar la formación de un bloque hispano-alemán que ahogara a Francia Luis XIV auspició el Primer Tratado de Partición, firmado en La Haya en 1698. Según este tratado, a José Fernando de Baviera se le adjudicaban los reinos peninsulares (exceptuando Guipúzcoa), Cerdeña, los Países Bajos españoles y las colonias americanas, quedando el resto de territorios para el Archiduque Carlos de Austria (el Milanesado) o bien para el Delfín de Francia (Nápoles, Sicilia y Toscana).

El problema surgió cuando José Fernando de Baviera murió prematuramente en 1699 de varicela, lo que llevó al Segundo Tratado de Partición. Bajo tal acuerdo, el Archiduque Carlos era reconocido como heredero, pero dejando todos los territorios italianos de España a Francia. Mientras que Francia, Holanda e Inglaterra estaban satisfechos con el acuerdo, Austria no lo estaba y reclamaba la totalidad de la herencia española. Entonces Carlos II testó a favor de Felipe de Anjou, si bien, estableciendo una cláusula por la que Felipe tenía que renunciar a la sucesión de Francia. Los consejeros de Carlos II le habían inducido a este testamento pensando como prioridad principal en la conservación de la unidad de la corona e imperio españoles. Cuando se produjo la muerte de Carlos II, Luis XIV respaldó el testamento. El 12 de noviembre de 1700, Luis XIV hizo pública la aceptación de la herencia en una carta destinada a la reina viuda de España en la que decía:

"Nuestro pensamiento se aplicará cada día a restablecer, por una paz inviolable, la monarquía de España al más alto grado de gloria que haya alcanzado jamás. Aceptamos en favor de nuestro nieto el duque d'Anjou el testamento del difunto rey católico".

Felipe V ocupa el trono

Felipe V de España.
Felipe V de España.

Todos los soberanos de Europa (menos el emperador Leopoldo) reconocieron, quizá con reticencias, a Felipe de Anjou como heredero, el cual se dispuso a hacer uso de sus derechos y tras ser sabiamente aleccionado por su abuelo se despidió de la corte francesa y entró en España cruzando el Bidasoa por Fuenterrabía y llegando a Madrid el 18 de febrero de 1701. El pueblo madrileño, hastiado del largo y agónico reinado de Carlos II lo recibió con una alegría delirante y con esperanzas de renovación. Los primeros meses de adaptación en la austera, mediocre e intrigante corte española fueron difíciles para este joven de 17 años acostumbrado a Versalles.

Sin embargo, la precipitación y prepotencia de Luis XIV hicieron cambiar la situación. Por un lado, al poco de la jura de Felipe V (febrero de 1701), Luis XIV hizo saber que mantenía los derechos sucesorios de su nieto a la corona de Francia. Por otro, tropas francesas comenzaron a establecerse en las plazas fuertes de los Países Bajos españoles, con el consentimiento y colaboración de las débiles fuerzas españolas que las ocupaban.

Esta ayuda, que en realidad era un reforzamiento de posiciones, constituía una provocación, y el resto de potencias reaccionaron. Holanda e Inglaterra se aproximaron al emperador Leopoldo y se comprometieron a otorgar la sucesión de España al Archiduque Carlos. En septiembre de 1701 se formó una coalición internacional mediante la firma de un tratado en La Haya. Esta coalición, llamada la Gran Alianza, estaba formada por Austria, Inglaterra, Holanda y Dinamarca, y declaró la guerra a Francia y España en junio de 1702. Portugal se unió a la alianza en mayo de 1703.

La guerra se inició al principio en las fronteras de Francia con estos países, y posteriormente en la propia España, donde se trató de una guerra europea en el interior de España sumada a una auténtica guerra civil, fundamentalmente entre la Corona de Aragón (partidaria del Archiduque, el cual había ofrecido garantías de mantener el sistema federal y foral), y Castilla (que había aceptado a Felipe V, cuya mentalidad era la del estado moderno al modelo francés).

Retrato del Archiduque Carlos, ya como emperador Carlos VI de Alemania (posterior a la Guerra de Sucesión).
Retrato del Archiduque Carlos, ya como emperador Carlos VI de Alemania (posterior a la Guerra de Sucesión).

El 4 de mayo de 1704 el Archiduque Carlos desembarcó en Lisboa contando con el favor del rey Pedro II de Portugal. La causa "carlista" (como fue llamándose, aunque no esta relacionada con las Guerras Carlistas) iba ganando adeptos. El rey Pedro II llegó a publicar un manifiesto en el que se calificaba a Felipe V de Borbón como usurpador y tirano. El Archiduque efectuó un intento de invasión por el valle del Tajo, en Extremadura, con un ejército anglo-holandés que fue rechazado por el ya considerable ejército real de 40.000 hombres que ya operaba a las órdenes del rey desde marzo y que posteriormente recibiría refuerzos franceses y además el mando del duque de Berwick, un general brillante de origen inglés. Un segundo intento anglo-portugués tratando de tomar Ciudad Rodrigo fue también rechazado.

Por su parte los ingleses, nación que había apostado por el dominio de los mares desde hacía mucho tiempo, en realidad deseaban el desgaste de los dos contendientes, el reparto de los dominios españoles y obtener los máximos beneficios. Ambicionaban los puntos estratégicos para su comercio marítimo. En 1704, sir George Rooke y el Príncipe de Darmstadt intentaron apoderarse de Barcelona, empresa que se convirtió en fracaso debido a que las instituciones catalanas no se sumaron a la causa austriaca. Sin embargo, de regreso, la flota consiguió tomar Gibraltar, la cual estaba defendida sólo por 500 hombres, la mayoría milicianos, al mando de don Diego de Salinas. Gibraltar se rindió honrosamente al príncipe de Darmstadt tras dos días de lucha; es decir, se rindió a tropas bajo la bandera de un rey teóricamente español, Carlos III de Habsburgo. Sin embargo el pabellón que se izó finalmente en las murallas fue un pabellón inglés. Esto fue un logro personal posterior de Rooke, e inglés sigue siendo el pabellón hasta la actualidad.

En este estado de cosas se produjo en el escenario europeo la batalla de Blenheim, en Baviera. Una gran derrota para Luis XIV en la que perdió 40.000 hombres con importantes consecuencias militares y morales para la causa borbónica.

El Archiduque Carlos en Barcelona y Madrid

Esta victoria aliada supuso una inyección de moral para la causa del archiduque en la península, la cual ganaba partidarios, y la misma flota que había tomado Gibraltar trasladó al Archiduque Carlos a los territorios de la Corona de Aragón y finalmente a Barcelona. Fue recibido triunfalmente a su paso por Altea y Denia.

En Cataluña la actitud de la población le era favorable por varios motivos: por un lado el mal recuerdo que tenían los catalanes de los franceses desde la rebelión de 1648 y el recuerdo de la magnanimidad del comportamiento posterior de Felipe IV. Por otro la intuición de que los Austrias siempre habían respetado en sus imperios las autonomías locales (intuición que se vio confirmada posteriormente con el Pacto de Génova firmado en junio de 1705 (texto completo en Wikisource)), actitud diametralmente opuesta al centralismo borbónico, y en tercer lugar las consecuencias económicas negativas de la Paz de los Pirineos, que serían revertidas de cerrarse esta vía favorable a la competencia francesa.

El virrey de Felipe V en Cataluña, Fernández de Velasco estaba enfrentado a la Generalitat y realizaba pocos esfuerzos por disimular sus intención de establecer una política centralista. A mediados de 1705 se desencadenó la rebelión popular.

Mientras tanto en Lisboa desembarcaba un nuevo contingente angloholandés a las órdenes del conde de Peterborough. Se celebró entonces una reunión, con asistencia del Archiduque Carlos de Austria y del rey Pedro de Portugal en la que se acordó apostar por la unión de los reinos de la antigua Corona de Aragón (Valencia, Aragón y condados catalanes) a la causa del archiduque. Un plenipotenciario de la reina Ana de Inglaterra, Mitford Crow, firmaba con dos enviados catalanes el Pacto de Génova, a favor del Archiduque. Por medio de este pacto, los ingleses se comprometían a garantizar el sistema foral catalán fuera cual fuese el final de la contienda (este pacto debería haber sido tenido en cuenta en las negociaciones, ocho años más tarde, del Tratado de Utrecht; sin embargo, la actitud inglesa fue mucho más ambivalente y no se incluyó ninguna garantía efectiva de la preservación de dichos fueros, por lo que, al final del conflicto, los fueros catalanes serían suprimidos como ya lo habían sido los de Valencia y los de Aragón). Además el negociador inglés se comprometía a desembarcar en Cataluña 8.000 soldados.

El 25 de agosto de 1705, transportadas por una escuadra anglo-holandesa de 160 barcos, tropas aliadas (cerca de 20.000 hombres), desembarcaron cerca de Barcelona. Antes habían efectuado intentos fracasados de desembarco en Cádiz y en Murcia. La aparición de la escuadra en Denia (8 de agosto) había provocado la entrega clamorosa de la ciudad y su paso por Valencia (22 de agosto) encendió también en ella la rebelión. Ya desembarcadas en las inmediaciones de Barcelona, un golpe de mano afortunado puso en sus manos la fortaleza del Montjuïc y los realistas capitularon el 8 de octubre, abandonando la ciudad que prácticamente se había unido en su oposición a la política intransigente del virrey Velasco. Al día siguiente, el Archiduque Carlos de Austria, con el título de Carlos III de España, que se atribuiría durante casi diez años, estableció su capital en Barcelona. Un mes más tarde la nobleza, las corporaciones y los representantes populares de Cataluña juraban por el rey Carlos III. Valencia se declaró por Carlos III el 16 de diciembre. A finales de año, en Cataluña y Valencia sólo Alicante y Rosas permanecían fieles a Felipe V.

En febrero de 1706, Felipe V partió de Madrid dejando casi desguarnecido el frente portugués. Se reunió en Caspe con el mariscal francés Tessé, y con un ejército de 30.000 hombres sitió Barcelona por tierra y por mar (escuadra del conde de Tolosa), llegando a reconquistar el Montjuïc, pero apareció en el puerto una fuerte escuadra anglo-holandesa mientras que, al mismo tiempo, un ejército anglo-portugués tomaba Badajoz y Plasencia y avanzaba sobre Madrid por los valles del Duero y del Tajo. En un comportamiento según unos autores demasiado prudente, y según otros, militarmente acertado, los borbónicos suspendieron el asedio a Barcelona y se retiraron hacia Madrid por el sur de Francia y la ruta Irún-Burgos. En mayo los aliados habían tomado Ciudad Rodrigo y Salamanca. Esto forzó al rey y a la reina a abandonar Madrid y trasladarse a Burgos con la corte. El almirante de la escuadra borbónica, marqués de Santacruz se pasaba al bando austriaco. Zaragoza proclamaba a Carlos III, quedando en Aragón sólo Tarazona y Jaca leales a la causa borbónica. Carlos III dejó Barcelona y, por Zaragoza llegó a Madrid, donde entró con un ejército extranjero siendo recibido y fue proclamado allí el 29 de junio con una frialdad que sorprendió al propio Carlos.

En el resto de frentes europeos y americanos las noticias eran igualmente desastrosas para la causa borbónica. Los borbónicos perdían Ramillies, y 15.000 soldados hechos prisioneros, con lo cual el ya duque de Marlborough tomaba casi todos los Países Bajos españoles, incluyendo Bruselas, Brujas, Lovaina, Ostende, Gante y Malinas. En Italia se levantaba el asedio a Turín (la capital de Saboya), lo cual permitía al duque de Saboya tomar Milán y Eugenio de Saboya conquistaba para el Archiduque Carlos el reino de Nápoles.

El propio Luis XIV aconsejaba a su nieto abandonar. Sin embargo, la simpatía que Felipe V despertaba en la población castellana y extremeña hizo que se levantasen nuevos ejércitos de voluntarios, a los que se sumó un cuerpo expedicionario enviado por Luis XIV bajo el mando del duque de Berwick. Un ejército dispuesto a sufrir privaciones y a vencer que expulsaría a los aliados de Castilla casi sin combates. Eso, sumado a una sublevación en Madrid que estaba en ciernes incitó al Archiduque Carlos y su ejército a abandonar Madrid y replegarse hacia Valencia. Felipe V volvió a entrar en Madrid el 4 de octubre ante el clamor popular. Mientras Felipe entraba en Madrid, el duque de Berwick junto con el obispo Belluga, ("cuerpos francos" precursores de las guerrillas) reconquistaban Elche, Orihuela y Cartagena capturando 12.000 prisioneros.

Almansa y acontecimientos posteriores. Ruptura con Luis XIV

Batalla de Almansa.
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Batalla de Almansa.

En la primavera de 1707 un ejército aliado anglo-portugués-holandés presentó batalla al ejército borbónico en la llanura de Almansa sin conocimiento de los importantes refuerzos que éste había recibido. La victoria borbónica fue aplastante. El ejército aliado se retiró y el ejército borbónico avanzó tomando Valencia, recuperando Alcoy y Denia (8 de mayo) y Zaragoza (26 de mayo), y posteriormente Lérida, tomada por asalto el 14 de octubre (de recuerdo particularmente ingrato es el episodio de la toma y posterior incendio de Játiva, la cual había resistido hasta el 20 de junio).

Las consecuencias políticas de esta batalla fueron contundentes. Animado por su abuelo Luis XIV y escarmentado por los resultados de su política de compromiso previa, Felipe V encargó a un trío de consejeros los primeros pasos del establecimiento de una reforma unificadora de la Corona española. Se abolieron los fueros de Valencia y Aragón, y esto se efectuó mediante los Decretos de Nueva Planta. En Cataluña, la enconada resistencia de la plaza de Lérida le granjeó represalias particularmente humillantes que posteriormente pesarían en el ánimo de los catalanes de otras zonas; la catedral fue convertida en cuartel de la guarnición.

A pesar del envío de un ejército por el hermano del Archiduque Carlos, posteriormente cayeron también Tortosa (julio de 1708) y Alicante (abril 1709).

Esta euforia duró poco. Los triunfos terrestres de la casa de Borbón eran contrarrestados por los triunfos marítimos debidos a la superioridad naval anglo-holandesa. En ese mismo año, 1708 se perdió la plaza de Orán y las islas de Cerdeña y Menorca.

Además, a Luis XIV la guerra en Europa le iba mal y sus enemigos le habían puesto al borde del colapso militar. Había enviado una expedición desastrosa con la intención de restaurar a los Estuardo en Escocia. En Oudenarde había sufrido una derrota aplastante y había perdido la ciudad de Lille. A eso había que sumar las pérdidas italianas que habían concluido con la invasión de los Estados Pontificios por los austriacos y el reconocimiento del Archiduque Carlos de Austria por el papa Clemente XI. Su ejército estaba exhausto. Comenzó a pactar una paz con los aliados, pero las negociaciones fracasaron ya que los aliados pedían la renuncia de Felipe V al trono de Francia, renuncia que Luis XIV se negaba a pedir a su nieto.

Luis XIV dejó de enviar tropas desde Francia y además por entonces, la princesa de los Ursinos destapó una conjura entre los duques de Orleans y Borgoña para arrebatar el trono a Felipe V. Felipe V, de acuerdo con la reina "saboyana", reaccionó frente a Luis XIV, haciendo jurar a su heredero y recabando independencia total para regir España.

"Tiempo hace que estoy resuelto y nada hay en el mundo que pueda hacerme variar. Ya que Dios ciñó mis sienes con la Corona de España, la conservaré y la defenderé mientras me quede en las venas una gota de sangre; es un deber que me imponen mi conciencia, mi honor y el amor que a mis súbditos profeso."

Felipe V exigió a su abuelo la destitución de su embajador en España, y también rompió con el papado que había reconocido de nuevo al Archiduque Carlos de Austria, clausurando el Tribunal de la Rota y expulsando al nuncio en Madrid.

Últimas campañas y la Paz de Utrecht

En 1711 murió el emperador José I, y su sucesor era el propio Archiduque Carlos. Tres días antes había muerto el Delfín de Francia, padre de Felipe V, lo que colocaba a éste en una posición más cercana a la sucesión de Luis XIV (aún tenía delante a su hermano mayor, el duque de Borgoña y al siguiente hermano, un niño débil a quien todos auguraban una muerte temprana, llamado Luis, en este momento duque de Anjou al dejar el ducado vacante su hermano Felipe y que finalmente sería quien reinaría como Luis XV). Estos decesos dieron un giro a la situación. La posible unión de España con Austria en la persona del Archiduque podía ser más peligrosa que la unión España-Francia; suponía la reaparición del bloque hispano-alemán que tan perjudicial había sido a los otros países en los tiempos del emperador Carlos V. Los demás estados europeos, y sobre todo, Inglaterra, aceleraron las negociaciones de cara a una posible paz cuanto antes, ahora que la situación les era conveniente, y comenzaron a ver las ventajas de reconocer Felipe V como rey español. Para su suerte, Francia estaba exhausta, lo que la hacía más proclive a las negociaciones. El pacto de Luis XIV con Inglaterra se produjo en secreto. Inglaterra se comprometía a reconocer a Felipe V a cambio de conservar Gibraltar y Menorca y ventajas comerciales en Hispanoamérica. Las conversaciones formales se abrieron en Utrecht en enero de 1712 sin que España fuese invitada a las mismas en este momento.

En febrero de 1712 moría el duque de Borgoña, quedando sólo Luis, al cual todos consideraban como incapaz. Luis XIV deseaba nombrar regente a su hijo Felipe, pero los ingleses pusieron como condición indispensable para la paz que las dos coronas, (España y Francia) quedaran separadas. El que ocupara uno de los reinos debía forzosamente renunciar al otro.

En España por aquellos días se produjeron escaramuzas sin importancia, aunque se reafirmó el apoyo de Barcelona a Isabel Cristina, la esposa de Carlos (Carlos VI, emperador de Alemania) que se había quedado en la ciudad al irse su marido. En el escenario europeo se produjo el 24 de julio la derrota del príncipe Eugenio de Saboya en Denain lo que permite a los franceses recuperar varias plazas.

Finalmente Felipe V hizo pública su decisión. El 9 de noviembre de 1712 pronuncia ante las cortes su renuncia a sus derechos al trono francés (mientras los otros príncipes franceses hacían lo mismo respecto al español ante el parlamento de París) lo cual eliminaba el último punto que obstaculizaba la paz.

España acordó paz y amistad con Inglaterra el 27 de marzo de 1713. El 11 de abril se firmó la Paz de Utrecht, que tuvo como consecuencia la tan temida partición que Carlos II había querido evitar. Los Países Bajos católicos, el reino de Nápoles, Cerdeña y el ducado de Milán quedaron en manos del ahora ya emperador Carlos VI de Alemania. El duque de Saboya se anexionó la corona de Sicilia. Inglaterra se quedó con Menorca y Gibraltar y, a costa de Francia, Terranova y la Acadia, la isla de San Cristóbal, en las Antillas y los territorios de la bahía de Hudson. A eso hay que sumar sus privilegios en el mercado de esclavos, mediante el tratado de asiento. El 10 de julio España confirmaba la Paz de Utrecht.

Austria se había quedado fuera de esta paz, ya que Carlos VI no renunciaba al trono español, y la emperatriz austriaca seguía en Barcelona. Tampoco hizo la paz España con Portugal ni con Holanda por otros motivos pero, apartada Inglaterra del conflicto, la paz europea vendría en breve. Las cesiones españolas al imperio alemán no se harían efectivas hasta que Carlos VI no renunciase a sus pretensiones.

Una segunda paz entre franceses y alemanes se firmaría en Ratstadt el 6 de mayo de 1714.

Al intentar hacer un balance de vencedores y vencidos en el momento del tratado de Utrecht es un poco difícil hablar en términos absolutos. Inglaterra puede considerarse vencedora ya que se hizo con estratégicas posesiones coloniales y puertos marítimos que fueron la base de su supremacía futura y del imperio británico. El ducado de Saboya recibió ampliaciones que lo transformaron en el Piamonte. El electorado de Brandemburgo recibiría ampliaciones que lo transformarían en Prusia. El lote italiano del imperio hispánico pasó a manos de Carlos VI.

Es de reseñar también la pérdida de Orán y Mers el-Kebiren 1708 a manos del Imperio Otomano, consecuencia indirecta de la Guerra al no poder trasladarse tropas de refuerzo a esta ciudad por estar combatiendo en Europa.

Aislamiento y capitulación de Cataluña y Mallorca

Asalto de las tropas de Felipe V a la ciudad de Barcelona, 1714
Asalto de las tropas de Felipe V a la ciudad de Barcelona, 1714

La repentina muerte de su hermano había convertido por línea hereditaria al Archiduque Carlos en el emperador Carlos VI de Alemania en septiembre de 1711. Esto le obligó a trasladarse a Fráncfort para tomar posesión del trono del Sacro Imperio Romano-Germánico, y en consecuencia abandonar Cataluña, si bien dejó como regente a su mujer, la emperatriz Isabel Cristina de Brunswick. Cataluña seguía vinculada a Carlos VI por el Pacto de Génova, y esperaba que sus libertades fuesen preservadas, ya fuera mediante la conservación del Principado catalán unido al Imperio alemán o por las negociaciones del emperador en Utrecht. Sin embargo la suerte de Cataluña ya estaba decidida en los preliminares del Tratado de Utrecht, entre los que figuraba un acuerdo secreto por el que los austriacos evacuarían el principado. De esto no se informó a los representantes del gobierno catalán, a los que la emperatriz les garantizó en repetidas reuniones la conservación de la legislación catalana.

Castillo de Cardona, último reducto de la resistencia catalana a Felipe V
Castillo de Cardona, último reducto de la resistencia catalana a Felipe V

Inglaterra pidió a Felipe V que conservase los fueros, al lo cual éste se negó, aunque prometió una amnistía general. Los ingleses no insistieron, ya que tenían prisa por que se firmase el tratado y disfrutar de las enormes ventajas que les proporcionaba. Al conocer este acuerdo, Austria accedió secretamente a un armisticio en Italia y confirmó el convenio sobre la evacuación de sus tropas en Cataluña.

Finalmente la emperatriz también se embarcó en marzo de 1713, oficialmente para "asegurar la sucesión" del trono alemán, quedando como virrey el príncipe Starhemberg, en realidad con la única misión de negociar una capitulación en las mejores condiciones posibles, pero ni siquiera esto fue posible ya que Felipe V no aceptaba el mantenimiento de los fueros catalanes. Por otra parte, el Tratado de Utrecht únicamente había incluido una cláusula por la que se concedía una amnistía general a los catalanes, pero no les permitía otra legislación que la castellana.

El gobierno catalán se componía entonces de tres instituciones: El Consejo de Ciento que se encargaba de la ciudad de Barcelona, la Diputación General o Generalitat, de atribuciones sobre todo tributarias, y la Junta de Brazos, formada por componentes de los tres estamentos clásicos y que en realidad coincidía con la Generalitat.

El 22 de junio, el príncipe Starhemberg comunicó a los catalanes que había llegado a un acuerdo político con el virrey borbónico en Hospitalet, cuando en realidad lo que había hecho era entregar a los borbónicos Tarragona incondicionalmente. Tras ello, se embarcó secretamente junto con sus soldados dejando el principado a su suerte.

En Barcelona se formó la Junta de Brazos de las Cortes, de componente fundamentalmente popular, la cual decidió una defensa numantina. Mientras tanto el virrey borbónico, el duque de Pópoli sometía las ciudades circundantes y terminó pidiendo la rendición de la propia Barcelona, a lo que ésta se negó. Entonces Pópoli inició un bloqueo marítimo, no demasiado eficaz, ya que era burlado por Mallorca, Cerdeña e Italia. En los siguientes meses se produjeron levantamientos en el campo que fueron rápidamente sofocados. En eso se produjo la paz de Rastadt de la que ya hemos hablado, lo cual suponía el abandono definitivo de Carlos VI, pero eso no lo supieron los catalanes hasta más tarde.

Felipe V, tras superar la muerte de su mujer, volvió a negociar con los catalanes, los cuales le exigieron ingenuamente (desconocedores de los términos de Rastadt), la conservación de los fueros y 3.000.000 libras en compensación por daños de guerra. La ciudad había sido asediada por un ejército de 40.000 hombres y 140 cañones, y Felipe V respondió iniciando el bombardeo. El asedio continuó durante dos meses (previamente había sufrido nueve meses de dudoso bloqueo marítimo). El 11 de septiembre de 1.714 el mariscal de Berwick ordenó el asalto y, aunque la defensa de los barceloneses fue heroica, al día siguiente se firmó la capitulación. En la defensa de la ciudad resultó herido el Conseller en cap, Rafael Casanova, en circunstancias heroicas, tremolando la Bandera de Santa Eulalia para enardecer a los defensores. Pudo ocultarse y años después se acogería al perdón real, viviendo en paz hasta su muerte en Sant Boi de Llobregat.

Se disolvieron la Generalitat y el Consejo de Ciento, siendo sustituidos por una Real Junta Superior de Justicia y Gobierno al frente de la cual se puso a José Patiño, el cual destituyó al día siguiente a los diputados, consellers y miembros de la Junta de Brazos.

Posteriormente se rindió el Castillo de Cardona, y finalmente, el 3 de julio de 1715, se rindió el último reducto de la casa de Austria, Mallorca, al caballero d'Asfeld que había efectuado un desembarco en Felanitx. La larga guerra de casi catorce años había concluido. España había entrado en ella como un monarquía polisinodial , con grandes posesiones en Europa, y salió de la misma como un estado casi centralizado siguiendo el modelo de Francia y con la pérdida de la casi totalidad de sus dominios europeos.

Conclusiones

Existen unos factores personales determinantes de la victoria borbónica: Felipe de Anjou no tenía nada que perder, y por lo tanto se aferraba a la tierra heredada como si se tratase de su propia vida. A eso hay que sumar su corta edad (17 años) cuando ciñó la corona española. Debió de resultar una experiencia arrolladora tanto el cambio cultural como la elevación dignataria, y es posible que esto incidiese en su forma definitiva de reaccionar, esa dualidad melancolía-arrojo temerario. Pero está claro que se entregó en cuerpo y alma a la tarea de asegurar el país cuyo trono la fortuna le había entregado. Si no se hubiese visto obligado a renunciar al trono de Francia es posible que las cosas hubiesen sido diferentes. El archiduque Carlos de Austria tenía opciones al trono imperial de Alemania, por lo que su apego y entrega a la Península Ibérica fue mucho menor. En realidad sus apetencias se demostraron con el tiempo más afines al trono imperial de Alemania.

También es cierto que la escasa raigambre, en términos de tiempo, de Felipe V con lo que España había sido hasta entonces probablemente influyera en el hecho de aceptar sin demasiadas reticencias las abusivas condiciones de los tratados de Utrecht.

Para Cataluña la Guerra de Sucesión supuso el fin de su independencia política en favor de un modelo centralista y uniformizador. Decenas de miles de personas se vieron obligadas a exiliarse en Austria a causa de la opresión Borbónica. Asímismo, Cataluña se benefició de un mercado doméstico a corto plazo y posteriormente de un mercado transoceánico con América